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Cuidar a un familiar con diagnóstico de demencia puede ser física- y mentalmente agotador. Inundado con las responsabilidades de cuidar al infligido, los cuidan a los enfermos, de vez en cuanto, desatienden a su propia salud física y mental. Es importante tomar en cuenta sus propias necesidades o correr el riesgo de agotarse o caer enfermo.
- Mantenga las citas con el médico, dentista, terapeuta, etc.
- Cuidar de alguien con una enfermedad crónica implica esfuerzos físicos y emocionales a lo largo de un período extensivo. Recuerde que el cuidar de alguien puede ser agotador si uno no se cuida a si mismo.
- Intente mantener sus propios intereses y actividades.
- ¡Haga ejercicio!
- Pida a un amigo, vecino o familiar que se quede con el infligido mientras usted vaya de paseo.
- Una bicicleta de ejercicio puede ser de alivio físico. Intente animar al infligido montarla también; eso podrá reducir las tendencias de amblar o vagar.
- Descanse cuando descansa el infligido o haga algo especial para usted mismo.
- Salga de casa por un momento cada día.
- Invite a alguien pasar la noche, alguien que esté dispuesto a cuidar al infligido para que usted pueda dormir toda la noche.
- Intente mantenerse realista, para usted mismo, el infligido y los demás.
- No se sienta culpable. Recuerde que usted no tiene nada que ver con la rapidez o lentitud de debilitación de su ser querido.
- No se aísle a si mismo. Mantenga el contacto con sus amigos. A lo mejor tiene que llamarles a ellos. Puede que la gente vacile en llamarle a usted por no querer interrumpir o estorbar.
- Pida ayuda. Muchas veces, los amigos y familiares necesiten que usted les dirija sobre como puedan ayudar con el cuidar del infligido, las tareas de casa o hacer recados. Intente no depender de solo una fuente de ayuda. Apunte una lista de “quehaceres” y deje a los demás elegir.
- No se sienta responsable de hacerlo todo. Ser el mejor no es importante; lo que realmente importa es que usted se cuide a si mismo y luego al infligido.
- Aproveche los recursos de la comunidad para ayudarle a cuidar al infligido lo mejor que pueda.
- Marque sus pasos. Ocúpese de lo más importante primero y luego de otras cosas si todavía tiene energía para ellas. Si no, asegúrese de relajarse.
- Mantenga su sentido de humor. Si puede reírse, aunque a solas, ríese.
- Incluya tiempo para actividades divertidas.
- Alquile películas cómicas, haga palomitas y relájese.
- Investigue los programas y servicios benéficos disponibles para usted y el infligido, tal como ayuda con la gasolina, descuentos para tercera edad, reformas para su casa, además de seguro de salud, incapacidad y de asistencia medica extensiva. Llame a la Agencia para la Vejez (Area Agency on Aging), el Escudo de Refugio (Sheltering Arms) o la Corporación para la Asistencia de Hogar (Home Care Corporation) para más información.
- Si usted está probando una nueva estrategia de asistencia, no espere realizarla perfectamente de una vez. Manténgase realista (por ejemplo, “Hoy, intentaré gritar menos”).
- Permítase tiempo para lamentar las pérdidas que acompañan a la enfermedad de Alzheimer.
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